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Marlene de Florencia Bonelli

Esta novela me gustó tanto como me puede gustar un tango.
Un tango no es música clásica pero puede tener cualidades que lo asemejan y además está cargado de imágenes que tenemos en nuestro subconsciente que lo convierten en algo fascinante. Ocurre lo mismo con esta novela.
El título Marlene ya evoca mucho: evoca una época, la de la Primera Guerra Mundial, aunque la canción Lili Marleen fuera escrita en 1937; evoca algo germánico que a su vez podemos asociar a Argentina; y, por último, a la cantante que dio fama a esta canción y que tenía el mismo nombre, Marlene Dietrich y su inolvidable voz.
El color negro con un toque de rojo y la mujer de mirada seductora de la portada de la segunda edición, nos prepara para conocer a los personajes típicos que se encuentran en un tango. Una mujer guapísima, de una belleza sofisticada y un…

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