En la carrera para llegar al útero de mi madre, entre todos sus compañeros ganó un espermatozoide XY, así que me vistieron de azul. No lo sabía, me lo dijeron más tarde, tenía suerte era un hombre.
Nosotros, los hombres somos los más fuertes, somos los que mandan, somos los que trabajan, somos los que gañán dinero, somos los que traen a casa la comida para alimentar a la familia, somos los que la defienden y tienen que ir a la guerra, somos los que se sacrifican cuando el barco se hunde,…..
¿Eh? No sé, a mi, parecía más claro, un chiste que oí, ya no sé donde. Contaba que una niña en una confitería pedía un niño de chocolate y cuando lo recibe dice:
– “No quiero esto, es una niña”
– “No hay diferencia” responde la dependiente
– “Sí, tiene un trocito más”.
Pero, vamos a reflexionar.
Somos los más fuertes. Bueno, para algunas cosas muy físicas, en general es verdad, eso sirve para abrir las botellas cuando nuestras compañeras lo quieren. En cuanto a lo que mandamos, si fuese real no sería justo, pero mi impresión es que en las temas que interesan a las mujeres, y, no son todos, a menudo son ellas las que llevan los pantalones o las faldas cuando prefieren utilizar el método persuasivo. Lo del trabajo ya creo que sea verdad, es más, diría que es todo lo contrario, hacen la carrera, la ama de casa y además cuidan a los niños, pero cuando por ejemplo intentas colaborar en hacer la limpieza te critican siempre: no eres capaz, lo que probablemente es verdad y no solamente para el casero, basta ver la superioridad que tienen las mujeres en tantos oficios o materias, por no hablar del dominio cultural o artístico, donde nos reducen a una pequeña minoría.
¿Entonces donde está la suerte?
La respuesta es obvia, las mujeres nos quieren. Tienes solo que comportarte como un hombre. No, es más, ser un HOMBRE.
¿Fácil, no? Pero el problema es entender lo que, para una mujer, es un hombre:

Tienes que ser fuerte, duro, decidido, …
vencedor, potente, rico, …
Inteligente, simpático, divertido, …
E incluso ser guapo… Aquí, estamos en el misterio, a ellas les parece muy claro pero si les preguntas por qué, no te saben responder, o no quieren.
A veces me pregunto: ¿Y ese, qué tiene ese más que yo?

Pero, esto es lo más simple, ahora viene lo más importante:

Tienes que ser dulce, cariñoso, atento con ella,
tratar la como una reina…Nunca olvidar un aniversario, un evento, …
es más, tal vez hacerle un regalito cuando no hay nada para justificarlo …

Y sobre todo ¡darle seguridad! (vas a entender lo que significa).

Qué se puede decir más, me parece claro: ¡Qué suerte! Soy un hombre.