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La Poesía de Jorge Luis Borges

COVIELLA

Como allí vivía una mujer muy alta
Quise edificarle sobre la que había
Una casa más alta

Pero no me dio tiempo porque la piedra
Pesa en el corazón de los canteros
Hasta la sombra de la prisa

Seres que habrían evitado el diluvio
De la queja que amartilla recuerdos
Extravagantes como no decir no a nada

Como aceptar la férrea paradoja
De ver que todo pasa
Y sucede por qué

Estos mitos no se le antojan a nadie
Pues que la vida acorta la distancia
Entre el producto y su fábrica

Así es como yo me equivoco
De amor y de oficio y me demoro
En las chispas que huyen

(Felix Blanco)

CLEPSIDRA

Arena de la playa era septiembre más Ribadesella
Un mes noveno de párpados preadolescentes

La desigualdad del impacto entre océano y sueño
No puede decirse sino como revolución templada

Está la figura inercial de la croqueta casera
La caricia menuda que hierve en la sartén dorada

Hambre de quién sabe cuántas inadvertencias
De la energía familiar proporcionada

Hematoma y discurso en el espejo inmóvil
Cuando el reloj da las horas sin saltar ninguna

Y está la emoción de levantar la raya del horizonte
Con el fusil definitivo de las pestañas

Lo contrario a la arena de la playa de Ribadesella
Es nadar por la noche socialdemócrata

Si el número impar no sobresale imantado
De la estrepitosa estadística del sentimiento

No me podrán quitar el dolorido sentir si ya
Del todo primero no me quitan el sentido

Continuación o copia de ese instante mirífico
En el que apenas pesa tu cuerpo de arena

Seres que habrían evitado el diluvio
De la queja que amartilla recuerdos
Extravagantes como no decir no a nada

Como aceptar la férrea paradoja
De ver que todo pasa
Y sucede por qué

Estos mitos no se le antojan a nadie
Pues que la vida acorta la distancia
Entre el producto y su fábrica

Así es como yo me equivoco
De amor y de oficio y me demoro
En las chispas que huyen

(Felix Blanco)

L’infinito

«Sempre caro mi fu quest’ermo colle,
e questa siepe, che da tanta parte
dell’ultimo orizzonte il guardo esclude.
Ma sedendo e mirando, interminati
spazi di là da quella, e sovrumani
silenzi, e profondissima quïete
io nel pensier mi fingo, ove per poco
il cor non si spaura. E come il vento
odo stormir tra queste piante, io quello
infinito silenzio a questa voce
vo comparando: e mi sovvien l’eterno,
e le morte stagioni, e la presente
e viva, e il suon di lei. Così tra questa
immensità s’annega il pensier mio:
e il naufragar m’è dolce in questo mare»

(Giacomo Leopardi)

Le dormeur du val

C’est un trou de verdure où chante une rivière,
Accrochant follement aux herbes des haillons
D’argent ; où le soleil, de la montagne fière,
Luit : c’est un petit val qui mousse de rayons.

Un soldat jeune, bouche ouverte, tête nue,
Et la nuque baignant dans le frais cresson bleu,
Dort ; il est étendu dans l’herbe, sous la nue,
Pâle dans son lit vert où la lumière pleut.

Les pieds dans les glaïeuls, il dort. Souriant comme
Sourirait un enfant malade, il fait un somme :
Nature, berce-le chaudement : il a froid.

Les parfums ne font pas frissonner sa narine ;
Il dort dans le soleil, la main sur sa poitrine,
Tranquille. Il a deux trous rouges au côté droit.

(Arthur Rimbaud)

Búsqueda

No sé donde ir mujer
Ya mi tiempo se acabó
Busco el infinito sin saber
No quiero más tengo todo

Estoy en el terminal
Qué línea voy a tomar
Para ir donde ya he llegado
Querría regalar mi recorrido

La vida necesita brotar
La savia sigue subiendo
Las flores quieren eclosionar
Encontrar el ¡agradecido!

Dar amor sin nada pedir
¿Es el camino para encontrarte?
No quiero nunca desistir
Quizás lo mejor es buscarte

(Jean Claude Fonder)


Sogni dolci
di tenerezze e carezze
Mani delicate
e sussurri silenziosi
Parole come miele
ti scivolano sulla pelle
baci mancati
e rimangon sulle labbra
in procinto di schiudersi
e aprirsi sul tuo corpo caldo
impaziente di me…

(Valentina Nizardo)